Dos cosas distintas: declarar y pagar
Conviene separar dos obligaciones que se suelen mezclar:
- Presentar la declaración anual, cuando te toca estar obligado (SUNAT publica cada año quiénes deben declarar).
- Pagar lo que salga, ya sea el pago a cuenta del mes o el saldo de tu declaración.
Las consecuencias son distintas según cuál dejaste pasar.
Si no pagaste a tiempo
Lo que no pagaste no desaparece: se acumula y genera un interés moratorio, que se calcula por los días de atraso y suele ser pequeño si regularizas pronto. El pago a cuenta del 8% que no hiciste en su mes, además, se arrastra a tu declaración anual.
Si no presentaste la declaración estando obligado
No presentar la declaración anual cuando te correspondía es una infracción y puede generar una multa, que se calcula sobre la UIT. La buena noticia: si la regularizas tú mismo —presentando antes de que SUNAT te notifique— aplica el régimen de gradualidad, con rebajas grandes sobre esa multa. Por eso siempre conviene ponerse al día por iniciativa propia.
Lo más común: que no debas nada
Si ganaste por debajo del límite o si tus clientes ya te retuvieron el 8% en todo, es probable que no tengas saldo por pagar —e incluso que te toque devolución. Ahí el riesgo es menor, pero si estabas obligado a declarar, igual conviene hacerlo para evitar la multa por no presentar.
Cómo evitarte todo esto
La forma más simple de no llegar a multas es no perder de vista tu número durante el año. Mira en la calculadora cuánto se te va juntando, y si quieres que el sistema te recuerde tu avance y te avise antes de cada vencimiento, lleva tu seguimiento.